El grupo es una caja de resonancia. Mi enfoque se nutre de mi formación en la Escuela Argentina de Arteterapia, donde aprendí que coordinar es 'sostener lo imprevisible'. En mis talleres, trabajamos desde el caldeamiento hasta la producción plástica, generando un espacio seguro para que circule la palabra y la imagen. Aquí no buscamos la obra perfecta, sino el 'estar escuchantes': alojar la incertidumbre y permitir que lo individual entre en diálogo con lo colectivo. Como decía Deleuze, buscamos ser un 'huracán que avanza alegremente', moviendo fuerzas para sanar en manada.